Logotipos: inspiración

Los logotipos de las marcas son signos gráficos que identifican a una empresa, un producto o, en general, cualquier entidad pública o privada. Cada logo es único y quiere representar unos valores, una imagen corporativa, con esas formas, colores o letras.  Y, sin embargo, puede parecer que cada vez es más difícil crear un logotipo “original”, “inédito”: “único”.

Es cierto que miles de diseñadores, en todo el mundo, están trabajando con las mismas influencias, dentro de las mismas tendencias, compartiendo las mismas informaciones. Las coincidencas creativas parecen, en consecuencia, inevitables y, en cierto modo, representativas de una época.

Una mirada a los logotipos de Coca-Cola y Cacaolat es un ejercicio recurrente para abordar esta cuestión. Una mirada profana aprecia, a simple vista, un parecido evidente entre los dos logotipos en los que la “c” es coincidente, como lo es la “o” y su enlace con la “l”. ¿Una marca se inspiró en la otra?.

Coca-Cola –y su logo-, tienen su origen en EEUU, en el año 1866, y el logo se creó según la corriente tipográfica de la época. En 1933, en Barcelona, nació Cacaolat, la primera bebida de cacao y leche que se produjo industrialmente en el mundo, y su logo, con algunas variaciones, ha sido el mismo desde su origen, cuando Coca-Cola todavía no se fabricaba en España -aunque sí había empezado a llegar la bebida con su embotellado y su logo-. Es verdad que, en aquellos años, la oferta tipográfica era más limitada que la actual y que, además y durante décadas, fue tendencia el uso de cierta recreación caligráfica en los logos. Entonces, ¿se trata de una simple coincidencia?. Justo es aclarar que expertos en registro de marcas coinciden en que ambos logos, pese a sus similitudes, presentan, al mismo tiempo, diferencias suficientes como para resolver que no hubo copia de uno con respecto al otro y, de hecho, nunca ha habido ninguna acción legal entre las marcas por esta cuestión.

Más recientemente, en 2016, Spencer Chen, vicepresidente de Alibaba, denunciaba la falta de originalidad de las empresas tecnológicas en el desarrollo de sus logotipos después de haber encontrado el libro –publicado en 1989-,  “Marcas y símbolos del mundo: el alfabeto en el diseño”, de  Yasaburo Kuwayama.

Puede que todo se reduzca a, después de haber llevado a cabo un trabajo previo y profundo, explorando la personalidad de la marca y sus valores, y buscando referentes, “crear” olvidado estos últimos y reducirlos a un “collage” del que surja un producto que respete el principio de que cada logo es único y quiere representar unos valores, una imagen corporativa, unos sentimientos.