“Packaging”: cómo diferenciar tu marca desde el envoltorio

Cualquier empresa orientada al mercado tiene el objetivo de ser irreemplazable en la opinión del consumidor, creando una oferta de productos distinta de las ofertas de su competencia, que sea difícil de imitar y que, por alguna razón específica, tenga un valor diferencial con respecto a sus competidores. Es importante comprender a los consumidores y entender sus decisiones de compra: conocer e incluso preveer sus expectativas.

Es cierto que el mundo de las ventas es extraordinariamente competitivo y que el escenario actual, con la globalización y el uso de internet, ha generado una competición mucho más directa entre productos y marcas.

¿Cómo conseguir, entonces, que una marca sobresalga?.

Brindar una experiencia única al consumidor, lanzar planes y promociones orientados a fidelizarlo, destacar el valor diferencial de la marca, son estrategias para conseguir que una marca se distinga y favorecer su posicionamiento en el mercado de los competidores. Son cuestiones que ya hemos abordado anteriormente y desde distintos ángulos – http://bit.ly/2jVrcmJ  -.  También el “packaging” tiene su lugar en este escenario.

Pero, ¿qué es es el packaging?.

En su definición más estricta es  la ciencia, el arte y la tecnología de inclusión o protección de productos para la distribución, el almacenaje, la venta, y el empleo. Sin embargo, también es mucho más.

El “packaging”, en manos de diseñadores, creativos, publicitarios y expertos en “branding” se convierte en la ventana de comunicación con el cliente porque la presentación de un producto es fundamental: puede determinar su éxito o su fracaso. Y es que el consumidor decide qué compra cuando está delante del producto: delante de la etiqueta, la caja que lo presenta.

¿Qué es un buen packaging?. Pues, además de aquel que preserva el producto –volviendo a la definición original del término-, un buen packaging es aquel que hace perdurable la imagen de marca del producto, en una suma de factores esenciales como la funcionalidad o un diseño atractivo.

 

Recapitulando, se puede considerar que, objetivamente, el empaquetado o embalaje tiene tres funciones: ser una protección eficaz del producto, ser funcional para el consumidor en su uso y seducir al cliente potencial para que acabe comprándolo.

Conseguir todo lo anterior conlleva trabajar en dos direcciones necesariamente complementarias: el diseño estructural y el diseño gráfico.

Desde el punto de vista del branding, el packaging exige prestar atención al diseño de identidad –marca, logotipo de la compañía, color corporativo, estilo gráfico, etc.-, al diseño emocional –colores y formas que atraigan al cliente-, y el diseño de la información que debe contener –ingredientes, contenido, instrucciones de uso, información legal-.

Un ejemplo del potencial del packaging, de su valor en el concepto de marca, su capacidad para destacar valores diferenciales, y su incidencia en las ventas, se está produciendo estos días con Pepsi.

Pepsi acaba de lanzar una campaña publicitaria en que el branding de la marca se apoya, entre otros recursos, en el packaging, con el lanzamiento de una edición limitada de latas con un diseño retro, recuperando el logo de los años 70 y 80. Irresistible.

https://youtu.be/vlhQkTvDoho